3 canciones de primer trimestre

1) Hasta la raíz, Natalia Lafourcade

“Pienso que cada instante sobrevivido al caminar, y cada segundo de incertidumbre, cada momento de no saber.
Son la clave exacta de este tejido, que ando cargando bajo la piel. Así te protejo. Aquí sigues dentro”

El principio de año ha sido rudo. Mientras intentamos asumir las consecuencias (emocionales, financieras, prácticas, etc) del año pasado y sus malos tiempos, aparentemente mi cuerpo ha reaccionado como suele reaccionar ante el stress: enfermándose. Me he agarrado virus estomacales, intoxicaciones con comida mala, resfríos varios, e incluso peste cristal por segunda vez en mi vida. Y como buena extensión de mi cuerpo que es, hasta mi cámara se enfermó. No prende. Murió. Más stress.

Pero esta canción ha venido al rescate. Y ponerla mientras soluciono los pequeños problemas del día (lavar la loza, ordenar las piezas, responder el mail atrasado) me ha ayudado a ir solucionando los grandes problemas de la vida. Su letra, su ritmo, su video hermoso de palabras en la piel. Ha sido una buena amiga.

2) Jealous, Nick Jonas

“I still get jealous”

No puedo resistirme a una buena canción pop. Y menos mal que no lo hice, porque terminé entregándome a no sólo una buena canción pop, sino que a un disco pop redondito. El disco homónimo de Nick Jonas es BACÁN. Debo admitir que esta canción me llamó la atención porque defiende a los celosos, y yo soy celosa. Pero hay muchas canciones en su disco que se ganaron un espacio en mi lista de reproducción “así me gusta el pop”, mi favorita: “Nothing would be better”.

3) Boys Latin, Panda Bear

“Has a dark cloud descended again?”

De Nick Jonas a Panda Bear. Sí. Esta canción me gustó primero por su video que debe ser uno de los más hermosos que he visto en el último tiempo. Hay distintas interpretaciones pero a mí me gusta pensar que el protagonista es Panda Bear, y encuentra a su papá y después los dos encuentran a su hijo. Y son los 3 la misma cosa. A mi marido le encanta Panda Bear, y le gusta hacer dormir al Félix en sus brazos meneándose al ritmo de su disco, así que inevitablemente para mí la música de Panda Bear en este momento suena a paternidad.