Caseritas VIII

Subimos un capítulo nuevo de Caseritas, el podcast para las mamitas y dueñas de casa modernas. Hablamos de las tareas del hogar que odiamos menos, las que odiamos más y un montón de cosas más porque somos súper buenas para irnos por la tangente y nos ponemos a hablar de cualquier hueá. Incluso cuento un detalle sobre mí muy raro que ahora me arrepiento mucho de haber contado.

Póngale play y comente y todas esas cosas. Por ejemplo para este capítulo una caserita nos mandó una lista de tips y la leímos entera, gracias Vale <3

el verano que se acaba

Antes, cuando recién empezaba a compartir cosas que hacía en internet, usaba fotolog y flickr para publicar dípticos. Elegía dos fotos que por alguna razón (por color, composición o contenido) iban juntas, que decían algo juntas y las publicaba juntas. Quiero pensar que estos pares de fotos que pongo acá siguen esa misma línea, y me propongo volver a hacer dípticos porque me gustaba mucho.

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Carmela

INTRODUCCIÓN

Las mujeres estamos en desventaja. Y en muchos aspectos: en desventaja física, porque vivimos en cuerpos innegablemente más débiles; en desventaja histórica, porque el relato de cómo el ser humano ha poblado esta tierra siempre ha sido contado con el hombre al centro; en desventaja social, porque hemos sido aisladas en las casas bajo nuestro rol de madre contenedora, desde siempre; en desventaja laboral, porque nos pagan menos; y en el diseño gráfico, más aún en la tipografía, estamos en desventaja también.

Sea por la razón que sea, en el mundo son pocas las mujeres que dedican su vida a diseñar letras. La participación femenina en el diseño de tipografías es poca, (de los 76 proyectos seleccionados a la bienal Tipos Latinos, sólo 18 tienen por autor a una mujer o a un grupo en el que participa una mujer, app el 23%) y en Chile es menor aún. Este proyecto busca honrar a esas mujeres y a tantas otras que, antes que nosotras, lucharon por tener la posibilidad de trabajar, de diseñar, de votar. De participar.

Para mi proyecto del Diplomado de Tipografía y Lettering de la U. de Chile me propuse diseñar una tipografía llamada Carmela. Carmela Jeria era una feminista chilena de principio de siglo XX. Una obrera tipógrafa que usó la prensa para difundir sus ideas de igualdad, generando un espacio que se llenaría de más y más mujeres, agrupadas y organizadas. Las semillas de un feminismo chileno que salía a la luz y que en la actualidad se puede ver en todos lados: en los hashtags, en la tele, en la calle y en las paredes. En los afiches que colectivos de mujeres pegan en los muros. Uno de ellos, la Brigada de Propaganda Feminista. Mensajes más directos y actuales que probablemente no existirían, o existirían en las sombras, si no fuera por Carmela y otras mujeres como ella.

Quiero hacer un aporte. Al oficio y al feminismo chileno. Una tipografía feminista. Fuerte y clara, como Carmela, y con ella construir una campaña que cumpla dos objetivos primordiales: educar sobre las mujeres que vinieron antes y convocar a las mujeres que vendrán después. Para opinar, diseñar, compartir, hablar y generar un espacio que ojalá se llene de mujeres que quizás usen el dibujo de letras como su arma.

LA INVESTIGACIÓN

Para llevar a cabo la investigación del proyecto me enfoqué en 3 aristas que me aportaron tanto en conceptos como en referentes visuales. Estos tres ámbitos fueron:

– Las obreras feministas chilenas de principios del siglo XX quienes usaron la prensa para difundir sus posturas. Este fenómeno se entiende como antecedente al trabajo realizado por las feministas chilenas de mediado de siglo quienes con su lucha consiguieron el derecho a voto.

– El trabajo actual de mujeres chilenas trabajando en tipografía. Enfocado básicamente en dos aspectos: observar su trabajo publicado en búsqueda de formas, y como no son muchas contactarme directamente con ellas para recibir sus impresiones sobre el oficio.

– El trabajo realizado por la Brigada de Propaganda Feminista. Un colectivo que usando afiches callejeros difunde sus ideas de feminismo y contra cultura. La idea es averiguar sobre su experiencia como colectivo, como asociación. Su experiencia trabajando en el espacio público, en la calle. Y también observar las formas de sus letras como referente.

Se observan estos 3 ámbitos como una gran búsqueda que, a pesar de estar enmarcadas en contextos históricos distintos, es básicamente la misma. La búsqueda de espacios, de comunidad. De participar. También de ellos se sacan formas que ayudarán a la construcción de los bocetos.

 

  1. Primera prensa feminista chilena.

 Carmela, la chispa inicial

En 1887 Eloísa Díaz y Ernestina Pérez se titulan de médico. Primeras mujeres médicos en Chile y en Latinoamérica, luego de haberse publicado el decreto Amunátegui de 1877 que permitía el ingreso de las mujeres a las universidades. En 1892 Matilde Throup se titulaba de abogada. Estas valientes mujeres sentaron un precedente sobre ser mujer y abrirse paso en ambientes predominantemente masculinos y muchas mujeres gracias a ellas comenzaron a preguntarse por su rol en la sociedad chilena. Otras influencias tuvieron que ver con la urbanización, la incorporación de las mujeres al trabajo asalariado y el trabajo de pensadores como Mills y Marx.

Sin embargo, en un comienzo este cuestionamiento vivía sólo en los círculos más ilustrados y pudientes de la sociedad chilena. La mujer educada y de élite comenzó a agruparse, por ejemplo, en clubes de lectura y distintas asociaciones que respondían a sus intereses. De estos círculos surge una primera publicación “femenina” llamada “El eco de las mujeres en Santiago”. Meritoria porque es el primer periódico escrito por y para mujeres, pero cuyo contenido (el cual se enfocaba en defender a la iglesia católica) estaba lejos de ser feminista.

Es a partir del inicio del siglo XX que podemos hablar de una incipiente prensa feminista chilena, y su contexto fue el de la lucha proletaria por mejores condiciones. Ya existía un contexto de asociación entre sindicato y prensa pero acá se empiezan a mezclar conceptos de propaganda, activismo, clase y género. La primera publicación feminista obrera lleva por nombre “La Alborada” y su directora, una tipógrafa, Carmela Jeria. Acá nos detendremos un poco.

Carmela Jeria era de Valparaíso. Hija de un intelectual llamado Mauricio Jeria, participaba activamente en la escena obrera porteña. Trabajó en la litografía Gillet por 5 años como tipógrafa, pero fue despedida por su rebeldía social y política, la que se manifestaba con discursos públicos de 1º de mayo y particularmente con la publicación de “La Alborada”. Producida por la imprenta “El Deber”, la primera de esta autoproclamada “Defensora de las clases proletarias” vio la luz el 10 de septiembre de 1905. Y efectivamente durante todo ese primer año esta publicación denunció los malos tratos que sufrían los trabajadores en general, con Carmela como directora y columnista.

Sin embargo, la intención feminista no había sido declarada, hasta 1906 cuando cambia su definición a “Publicación feminista” y comienza a abrir un espacio tanto para que trabajadores y trabajadoras viertan sus ideas de una sociedad más justa tanto en el aspecto social como el de género. Es en este momento en el que la publicación toma un carácter, también, educativo, puesto que le habla tanto a la mujer, instándola a capacitarse para mejorar su vida, como a los hombres. Buscando ayuda, apoyo y respeto.

El año 1907 “La Alborada” deja misteriosamente de publicarse, aparentemente por distintas acciones violentas que Carmela habría sufrido en su contra, como la quema de su casa, lo que ilustra (ya sea de mala manera) el gran impacto que generó en su momento. Usando la prensa (por ende usando la palabra, la letra, la tipografía) como un arma, un arma con la que el proletariado se defendía. Convocando a las mujeres a agruparse en sociedades de socorros mutuos, en sociedades de obreras (como la Sociedad de obreras nº1 en Valparaíso el 20 de noviembre de 1887). Acusando el doble discurso del trabajador que exigía igualdad para él pero no la otorgaba en el hogar. Incorporando a la mujer a la lucha proletaria. Participando del partido Demócrata lado a lado con Luis Emilio Recabarren quién la describió diciendo que ella “se eleva como chispa eléctrica sobre las multitudes” (Luis Emilio Recabarren. Antofagasta demócrata.LA EXCURSIÓN DE PROPAGANDA II. “El Proletario” Tocopilla 21 de octubre, 1905)

Este proyecto toma a Carmela Jeria como esa chispa que fue y se ilumina bajo su brillo.

La Palanca

El periódico “La Palanca” surge el año 1908 para continuar la labor comenzada por Carmela Jeria. Su directora Esther Valdés de Díaz era obrera corpiñera y venía de la Asociación de costureras. Fue el primer periódico en declararse desde el principio una “publicación feminista de propaganda emancipadora” ya que las costureras eran un campo laboral muy importante y sus derechos eran constantemente vulnerados (en esta época es cuando se quemó vivas a cientos de obreras de la Cotton Textile Factory el 8 de marzo de 1908, fecha que se recuerda todos los años con el día en el que se conmemora la mujer). El diario tenía como objetivos “liberar a la mujer de los prejuicios que le han impedido seguir el ritmo evolutivo del hombre” (María Angélica Illanes O. “Nuestra historia violeta. Feminismo social y vidas de mujeres en el siglo XX: Una revolución permanente” LOM Ediciones. 2012. pág 24.), y pretendía hacerlo facilitando la organización de la mujer, sacándola de la cotidianidad del hogar en la que se mantenía aislada, fomentando el amor por el trabajo y el estudio, enseñando con el ejemplo. Se plantea la educación como misión primera, para luego cuestionar el poder masculino tanto en el hogar como en la sociedad.


Declaración de principios de “La Palanca”

La mujer nueva:

El actuar de las mujeres tras “La Alborada” y “La Palanca” (sumado al de muchas otras) generaría un espacio de participación que promueve liderazgos femeninos y permite que aparezcan figuras como Teresa Flores (mujer de tipógrafo) quien crea los centros femeninos anticlericales Belén de Sárraga (feminista española quien trajo ideas feministas desde Europa en 1913) y que se generen un vasto número de asociaciones políticas femeninas. A pesar de tratarse de grupos ilustrados y más de élite, éste asociativismo femenino pone en evidencia que el espíritu feminista se vivía en comunidades. Sólo entre 1919 y entre 1933 se fundan el Consejo Nacional de Mujeres, el Partido Cívico Femenino, la Unión Femenina de Chile en Valparaíso, la Asociación de Mujeres Universitarias, y el Comité Nacional pro Derechos de la Mujer.

Sin embargo la organización más importante que surge de esa época es el MEMCH con su publicación oficial “La Mujer Nueva”. Este “Movimiento pro Emancipación de la Mujer Chilena” se funda en 1935 y buscaba la liberación ideológica social, económica y jurídica de la mujer. En su periódico Elena Caffarena y Marta Vergara declaran que en el territorio económico buscaban igualdad de sueldos, en el territorio biológico buscaban parar los embarazos repetidos y obligatorios (acá estaba la base de la libertad) y en territorio jurídico buscaban igualdad de derechos e igualdad de los hijos. Temas que no suenan muy ajenos, incluso hoy.

En esta ocasión la lucha por el género también queda inscrita en una lucha política y social, puesto que el MEMCH se incorpora a la lucha del Frente Popular en 1936, encarnando la triple militancia: género/clase/ proyecto político-económico. Era una mujer/madre/militante la que encontraba en “La Mujer Nueva” una voz. Se construyeron consultorios y talleres. Se educó a la mujer campesina. Se crearon centros de educación de asistentes sociales. Se realizaron charlas. Se unieron fuerzas.

Sin embargo una vez conseguidas las aspiraciones políticas (el 1935 se aprueba el voto femenino para las elecciones municipales, el 49 para las parlamentarias y el 52 para las presidenciales, el actuar de Salvador Allende como ministro generó muchas protecciones a la mujer trabajadora, etc), al estar inscrito el feminismo en la lucha de clase, cuando esa clase avanzó, la lucha feminista se difuminó.

Lo que dejan como lección estos tres primeros movimientos feministas que reflejan su actuar en prensa independiente, es que como dicen en “Queremos Votar en las Próximas Elecciones”: “dichas organizaciones han generado identidades, lazos afectivos y de colaboración, un autoreconocimiento, rebeldía y contracultura” y que “no hay duda que el poder asociativo fue el detonante de estas latentes aspiraciones.” refiriéndose al poder que tuvo el agrupar a mujeres, sacarlas del hogar, educarlas, generar espacios y comunidad. (Edda Gaviola, Ximena Jiles, Lorella Lopresti, Claudia Rojas. “Queremos votar en las próximas elecciones, Historia del movimiento sufragista chileno 1913-1952” LOM Ediciones, 2007.)

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2. Tipógrafas chilenas actuales.

La segunda arista de mi investigación consistió en hablar con tipógrafas chilenas quienes en la actualidad se encuentren diseñando, publicando y vendiendo tipografías. Ya que a pesar de que existe gran participación femenina en el estudio del diseño gráfico, es menor la proporción de mujeres ejerciendo el oficio y más aún enseñándolo. Y existe en general la sensación de que cuando se habla de grandes referentes del diseño, los primeros en nombrarse son hombres por sobre las mujeres. Esto sucede aún más en el ámbito de la tipografía. (Cabe destacar a modo de anécdota que al realizar este documento el autocorrector de Microsoft Word me cambia “tipógrafa” por “tipografo” todas las veces)

Para realizar esta parte construí un cuestionario que le envié a Coto Mendoza, Paula Nazal y Eli Hernández de latinotype. También a Sofía Mohr, diseñadora brasilera radicada en Chile, quien me interesa particularmente porque me puede aportar su visión extranjera de la escena en Chile. Y finalmente a Flora Argemi, quien habiendo emigrado a España, puede también tener una visión ya desde afuera.

Las preguntas son las siguientes:

  1. ¿Cómo comenzaste a trabajar en tipografía?
  2. ¿Es más difícil para una mujer hacer tipografía en chile, por qué?
  3. ¿A qué crees que se debe la baja participación femenina en tipog cómo podría aumentar?
  4. ¿En qué se refleja lo femenino en tu trabajo, formas, procesos?
  5. ¿Qué otras tipógrafas o letristas te inspiran? ¿Cuál es tu tipografía favorita diseñada por una mujer?

Me quise enfocar sólo en el trabajo de tipógrafas en Chile puesto que el tema de feminismo y tipografía, más aún feminismo y diseño gráfico, al ser abordado en forma global, desvía mucho del ámbito local y específico y presenta todo tipo de problemáticas que sería imposible abordar en el largo de esta investigación.

Hasta ahora no he recibido las respuestas de la totalidad de las entrevistadas, sin embargo lo que he leído y lo que he conversado con varias mujeres que participan de la escena local de diseño de letras es que es clave la generación de comunidad. En este sentido también quiero destacar proyectos como Mansas Typas, un blog en español que destaca a mujeres tipógrafas y letristas, y la escena de talleres y cursos en torno a la caligrafía y al lettering que se está gestando y difundiendo a través de redes sociales y centros de oficios.

3. Brigada de Propaganda Feminista

En sus inicios, este proyecto surge a partir de la observación de afiches callejeros, serigrafiados, en los que se expresan máximas feministas con letras dibujadas e ilustraciones que las acompañan. De un carácter claramente combativo, usan la letra dibujada, la frase dibujada, como herramienta de impacto y al mismo tiempo de educación. Me propuse identificar estos estilos de letra, conversar con las que fueran responsables y ojalá aportar a su confección de propaganda.

Investigando descubrí que no hay mucha información disponible y que la BPF define
su objetivo como “interpelar a lo discursos implantados por el patriarcado en la sociedad
a través de afiches callejeros que plantean problemáticas y plantean alternativas”.

Donde participan más activamente es en Facebook haciendo llamados a la congregación, promoviendo talleres, difundiendo fotos de las protestas y de sus afiches en ellas. Fue a través de Facebook que me puse en contacto con ellas para hablar sobre el proceso de diseño detrás de sus afiches, específicamente de sus letras, y el día viernes 21 de octubre me junté con Romina, integrante de la brigada, para conversar.

Lo que más quería preguntarles era sobre el diseño mismo de los afiches, por ejemplo ¿por qué eligen las letras que eligen?, ¿cuáles son sus referentes en cuanto a diseño?, ¿hay alguna intención declarada en darle potencia a la letra para comunicar el mensaje?, también me interesaba mucho saber sobre lo que es trabajar con el espacio público, con la calle. Las dimensiones, la “clandestinidad” y cómo afecta eso en las decisiones de diseño. Y en tercer lugar me interesaba saber sobre lo que es formar una comunidad y crear en conjunto. Qué tan importante ha sido asociarse en una brigada y formar un espacio seguro creativo y emancipatorio si se puede decir así. Principalmente eso, diseño-calle-comunidad visto siempre desde ser mujeres y mujeres creativas.

Romina me explicó que lo más importante para ellas era el concepto de colectivo, que incluso todas las decisiones gráficas de cada uno de los afiches se tomaba en conjunto, y eso era notorio al momento de ver los afiches con distintos tipos de letras, distintos trazos en el dibujo, etc. Con respecto a los mensajes me contó que tienen pautas de conversación en las cuales va saliendo temas y también se define a qué público quieren llegar. En un comienzo se tomaba como público a la misma mujer feminista, sin embargo con el tiempo han empezado a dirigirse hacia el resto de la población con el fin de concientizar sobre problemáticas feministas.

Para ellas es muy importante el tema de la propaganda, de hacer visible el problema y que quede en la calle para siempre. Por eso usan casi siempre tintas negras que no se borran fácilmente, e intentan llegar a lugares difíciles de alcanzar para pegas sus afiches. Si bien la mayoría de su actuar ocurre en modo complementario a marchas y protestas, también tienen un trabajo territorial en el que salen a distintos lugares de Santiago en la noche a pegar afiches. Este trabajo también siempre es realizado a modo de comunidad y grupo, ya que por ser un trabajo clandestino e ilegal, y aparte subversivo, se protegen en grupos de nunca menos de 4 personas. Una que lleva los afiches, otra la mezcla para pegar, otra que lleva el extensor o escoba que utilizarán para poder pegarlos más lejos y también alguien más que vigila que no venga nadie.

El colectivo comenzó dentro de otro colectivo anterior llamado Taller de Serigrafía que también produce propaganda de protesta. Una vez dentro de ese colectivo se encontraron mujeres que tenían la idea de hacer sólo propaganda feminista, decidieron separarse.

Actualmente la Brigada se forma de app 20 mujeres, pero no es fijo ya que en distintos momentos son distintas las mujeres que participan. Tratan de no forzar el trabajo a nadie, y tampoco hay roles establecidos. Todas dibujen, todas escriben, todas diagraman. Y si bien hay una importancia en el mensaje, al haber diseñadoras incorporadas y al tratarse de afiches sí se cuida la legibilidad, el impacto visual, la estética de cada pieza para que consiga llamar lo más posible la atención y sea claro.

Todos los afiches se producen con serigrafía lo que aporta en la visualidad DIY que tiene cada uno y también en decisiones técnicas como por ejemplo que no puede haber ninguna línea menor a 3,5 mm o 5px. Y no sólo las imágenes se imprimen en afiches, también se estampan poleras, bolsos, y todo tipo de telas que sirven tanto para marchar como para vender y hacer algo de dinero para la producción.

Cuando le pregunté sobre la idea de espacio público y si acaso Facebook y las redes sociales se abrían como un nuevo espacio público donde actuar, Romina fue enfática en contestar que las redes son ahora muy importantes para ellas. Para compartir los diseños, comunicarse con otras organizaciones feministas tanto de Chile como de latinoamerica. Su principal misión es que el mensaje se difunda, y en ese sentido las redes son, ahora, indispensables.

Hablando de los aspectos técnicos de la producción, me contó que los afiches son de 50×70 cms, y que muchas veces los finales corresponden a bocetos que quedan mejor hechos a mano que con tipografías. Usan sólo tinta negra para que se vea desde lejos y por su duración, sobre papeles livianos. Buscan siempre el alto contraste entre letras y distintos estilos, ya que muchas veces hay una frase central y bajadas que se corresponden con lemas de otras campañas o más globales (#infinitas causales, miso pa todos, etc).

Sin embargo para Romina lo más importante tiene que ver con el hecho de trabajar en
la calle, puesto que ahí se pone a prueba el concepto de comunidad. Cada una hace un trabajo (incluso cuando hay que llegar a lugares muy alto, se apoyan unas sobre otras), y también se protegen de los peligros de ser mujeres en la calle nocturna. También por el hecho de que en la calle los afiches sobreviven mucho tiempo. De hecho me contó que casi nunca regalan afiches si se los piden, porque dice que el afiche en una pieza muere, no cumple su finalidad. Sin embargo en la calle tiene el poder de traspasar su mensaje a todas las personas que pasen por su lado.

HACIA LA FORMA

Conceptos clave: Luego de la investigación, hay ciertos conceptos claves con los que me encontré todo el tiempo y que resumen lo que se busca lograr tanto con la tipografía a diseñar, como con la campaña que se quiere basar en ella

– COMUNIDAD: Asociación, organización. La clave para los grupos de feministas de principio de siglo pasado, a lo que llamaban en sus periódicos, la clave también del trabajo de la Brigada de Propaganda.

– SORORIDAD: Relacionada con la representación, con verse una en la otra. Con apoyarse mutuamente en condición de mujeres. Con la solidaridad, con “acordar de manera limitada y puntual algunas cosas con cada vez más mujeres. Sumar y crear vínculos. Asumir que cada una es un eslabón de encuentro con muchas otras y así de manera sin fin” (Marcela Lagarde,  Antropóloga y feminista ,Catedrática de de la Universidad Autónoma de Méjico, autora de cientos de artículos y libros sobre género.“La política de las mujeres.” Madrid, Cátedra, 1997)

– EDUCACIÓN: Valor y acción mediante la cual las mujeres salen de la ignorancia ya sea para reconocerse en desventaja, para iluminarse sobre el conocimiento que le ha sido negado, o para conocer la historia desde la perspectiva femenina.

– PODER: El poder guía a la fuerza. Lo que se quiere y se busca es una mujer empoderada y poderosa. También existe la perspectiva de verlo como la posibilidad. El poder de elegir. El poder decidir, por ende poder participar.

– EMANCIPACIÓN: La meta final. Asociada con la rebeldía, la emancipación sin embargo sirve más que rebeldía puesto que ataca informalmente el tema de género en específico. Salir de la opresión.

Referentes visuales: Desde los antecedentes de la investigación surgen también los referentes visuales. En primer lugar la observación de la gráfica de los periódicos feministas ya mencionados en la primera parte, específicamente los títulos y las tipografías utilizadas en la diagramación. También se toma como referencia la propaganda feminista de la época y la gráfica utilizada como emblemas de los movimientos. A la vez también quise explorar distintas publicaciones femeninas, no todas feministas, debido a que al estar dirigidos hacia mujeres aportan luces sobre lo que es una tipografía “femenina” en el contexto de principio de siglo XX en Chile.

En segundo lugar está la observación de las formas dibujadas por la Brigada de Propaganda Feminista, llevando a la actualidad esta idea de búsqueda de la emancipación usando la letra como herramienta en el espacio público.

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Referente funcional: Hablando ya desde el aspecto de campaña que tiene el proyecto quise tomar como referente a la campaña más exitosa de visibilización feminista que ha tenido Chile en su historia reciente. Una visibilización que justamente recae mucho en la utilización de gráfica y especialmente de mensajes escritos con tipografía.

La Red Chilena contra la violencia de las mujeres es la organización no gubernamental más conocida entre las mujeres mayores de 18 años (Undécima Encuesta Nacional “Percepciones de las Mujeres sobre su situación y condiciones de vida en Chile 2016” Corporación humanas) y gran parte de eso se debe a sus afiches negros con amarillo y letras de molde que generan impacto con frases como “CUIDADO: EL MACHISMO MATA” O “LESBIANA, ¿Y QUÉ?”.

Me reuní con Soledad Rojas, coordinadora de la Red, en su sede en la comuna de independencia. Lugar que también fue sede de la segunda encarnación del MEMCH en los años 80 y donde se puede encontrar mucha propaganda feminista chilena de todos los tiempos en forma de afiches y folletos. A ella le pregunté sobre el diseño de los afiches, la elección de mensajes a través de los años (el 2016 la campaña cumple 10 años), los ámbitos en los que se mueve la campaña, cuán efectiva ha sido y lo que ha generado.

Sobre el diseño
La frase “CUIDADO: EL MACHISMO MATA” y el diseño del primer afiche (imagen) es de autoría de Ángeles Álvarez, feminista española. El color negro y amarillo, la claridad y limpieza de la tipografía y la cualidad de advertencia del mensaje lo emparentan gráficamente con los letreros que anuncian sobre peligro eléctrico. Se buscaba generar un impacto, un llamado de atención y el mensaje resumía perfectamente lo que se quería decir en un momento (año 2006) en el que aún no había una real visibilización de la violencia contra la mujer en Chile. La advertencia, sin embargo, no es para los hombres, sino que estaba dirigida hacia las mismas mujeres, por ende el mensaje toma ribetes tanto de advertencia como de educación.

Sobre los mensajes.
Los mensajes que se plasman en los afiches siempre tienen que ver con la contingencia política social en la que se enmarca la campaña cada año. Y la forma de llegar a ellos es siempre mediante la comunidad. Los distintos centros y sedes que forman parte de la Red se juntan a discutir distintas frases o mensajes, que luego mandan a la sede central quienes eligen y editan para lograr máxima síntesis e impacto. También se toman frases y máximas del feminismo latinoamericano en general. Algunos ejemplos notables:

– 2009: “Violento y controlador no merece mi amor”
– 2009: “Si te agreden: REACCIONA” el que causó mucha polémica por creer que se refería a responder con violencia de vuelta y luego sería cambiado a “Si te agreden: RESPONDE”
– 2010: “Menos vírgenes y rosarios, más Derechos Humanos” en respuesta a agentes del gobierno de derecha repartiendo vírgenes y rosarios entre las mujeres.
– 2011: “Educación pública, laica y no sexista” sumándose a la lucha del movimiento estudiantil pero incorporando lucha de género.
– 2012: “basta de publicidad sexista” incorporando un nuevo ámbito en el cual había que luchar.
– 2013: “Ni una mujer menos, ni una muerta más” usando la frase de la poeta mexicana Susana Chávez, activista feminista quien fue víctima de un femicidio
– 2014: Este año se hizo una innovación gráfica y se sumaron fotografías de mujeres con pancartas a los afiches. Uno de ellos muestra a la fundadora de la OCAC (Observatorio contra el acoso callejero) con un letrero que dice “Basta de acoso sexual callejero”.
– 2015: “YO DECIDO” refiriéndose al movimiento que apoya la ley de 3 causales.
– 2016: “MISO PA TODAS, INFINITAS CAUSALES” refiriéndose a la campaña generada por 3 movimientos feministas de Valparaíso : “Nosotras decidimos”, “Colectivo tijera” y “Línea Aborto”. Viniendo a corroborar esta idea de comunidad y de una sola voz común.

El 2016 la campaña cumplió 10 años y se plantea cómo seguir. Ahora que el problema ya está identificado y que se han recibido resultados contundentes, ¿qué viene después? En esa pregunta están Soledad y la red en este momento.

Sobre el proceso
Una vez recibidos, seleccionadas y editadas las frases, Soledad reconoce que ella misma compone maquetas en PhotoShop que envía luego a la imprenta quienes lo traducen a formato imprimible, por ende existe esta situación de autogestión y “hazlo tú mismo” que caracteriza a los movimientos de contracultura. Luego de generar toda la campaña gráfica (afiches, marcalibros, stickers, folletos, volantes, etc) se distribuyen a todos los centros y agrupaciones feministas que conforman la red para ser utilizados y pegados en las paredes tanto de espacios privados como públicos.

Sobre los propósitos
La red define sus objetivos como: “identificar y nombrar diferentes manifestaciones de violencia, desnaturalizarla y fortalecer el movimiento de mujeres y feministas”.

Soledad afirma que uno de los principales propósitos de la campaña es promover la articulación de organizaciones de mujeres, quienes comienzan orgánicamente a difundir la gráfica y los mensajes. Se busca también darle palabras y mensajes a las mujeres para que ellas sepan identificar ciertas situaciones que viven cotidianamente y que responden a un continuo de violencia perpetuado por el patriarcado. Violencia entendiéndose no sólo como violencia física sino que simbólica, obstétrica, institucional, acoso callejero, etc. Violencia que está hipernaturalizada al punto de ser aceptada por las mismas mujeres como códigos inalterables. Se busca generar conversación entre mujeres, reconocimiento del mismo poder y de la capacidad de generar el cambio cultural que se necesita y que no va a venir desde la política o desde el Estado sino desde la contracultura.

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 PROCESO

PROPUESTA FINAL

 

Piezas construidas para la exposición final del proyecto, siéntanse libres de descargarlas y usarlas si así lo quieren: