Vivir donde vivimos

Anoche nos fuimos caminando con Leopoldo desde el GAM hasta nuestra casa. Los 3 de la mano. A pesar de que hacía mucho frío, los locales en Lastarria estaban llenos de gente, y había una sensación de buena onda en el aire. Fuimos conversando todo el camino y paramos en Galería Plop a ver si había algún libro de Oliver Jeffers, el ilustrador favorito de Leopoldo. Vimos libros, hablamos con los vendedores, el Leopoldo los hizo reír, ellos nos dijeron lo bacán que era que le compráramos libros. Seguimos caminando, vimos una acróbata en el semáforo, Leopoldo la miró admirado. Más gente, más cosas pasando. Antes de llegar a la casa le dije al Cristóbal que amaba vivir donde vivíamos.

Para los que no nacimos y vivimos toda la vida en Santiago es fácil apreciar este tipo de cosas.

Las fotos, la vida, el amor, y todo

Hoy en la mañana terminé de leer el libro de Patti Smith, “Éramos unos niños”.
Lo terminé en la micro, porque casi siempre leo en la micro o en el metro, y eso es bueno porque aprovecho el tiempo, pero también es malo porque estoy en público y cuando termino libros como “Éramos unos niños” tiendo a llorar. Por lo feliz de haberlo leído e infeliz de que se haya acabado, y porque cuando un libro conmueve, qué tristeza da despedirse de él. Bueno, hoy lloré en público leyendo ese libro. Especialmente con una sección del final en la que Smith contaba cómo y cuándo Robert Mapplethorpe (su amigo y alma gemela y muso y amante) le tomó la foto, la famosa foto, que adorna la tapa del disco “Horses”.

Ella cuenta todo el día que pasaron juntos antes de tomar las fotos, y ya cuando termina cuenta:

“Ese día sacó doce fotografías.
Unos días después me enseñó la hoja de contactos.
«Ésta es la que tiene la magia», dijo.
Cuando ahora la miro, no me veo nunca a mí. Nos veo a los dos”

Tuve que cerrar el libro y mirar para otro lado. Me pareció especialmente emocionante porque resume lo que siento sobre las fotos, la vida, el amor, todo al respecto de ellos y todo al respecto de todo. Porque me recordó a lo que siempre le digo al Cristóbal cuando le saco fotos o cuando vemos una foto que tomé de él. Que esas fotos son buenas porque está él, sí, y él es bello, sí, pero también porque ahí está cómo lo veo yo. En esas fotos está él y el amor que siento por él, está todo.

Recomiendo el libro y recomiendo leer y llorar en público y recomiendo enamorarse y recomiendo tomarle fotos al enamorado. Todo junto y al mismo tiempo.