Presentación de “Diario de Quedar Embarazada”

Me invitaron, junto a Matías Correa, a presentar la novela nueva de Claudia Apablaza “Diario de Quedar Embarazada”, y esto fue lo que leí:

“Cuando me invitaron a participar de este momento primero me sentí sorprendida y completamente poco calificada para presentar una novela, pero después pensé que bueno, la novela se trata de querer estar embarazada y yo he estado embarazada no sólo una sino que dos veces, lo que muchos dirían constituye casi un gusto por embarazarse, así que quizás sí estoy un poco, sólo un poco calificada para hablar sobre el tema.

Una vez que acepté que quizás sí era una persona apropiada para hablar del tema, hice lo que todo el mundo hace al enfrentarse por primera vez a algo: googlié al respecto buscando casi literalmente “cómo presentar un libro”, buscando la calma que sólo Google nos puede dar cuando tenemos alguna incertidumbre. Pero no, Google no tenía la respuesta y sólo la encontré haciendo mi segunda cosa favorita en internet: procrastinando.

Veo muchas series y películas y disfruto mucho de leer artículos en internet que relatan lo que alguien vio o pensó mientras veía algo en particular. Siempre que veo o leo alguna obra que disfruté me gusta buscar estos artículos porque es casi como cuando una sale del cine y pasa mucho rato comentando la película, o cuando vemos algo en la tele (como Game of Thrones, Master Chef y estas cosas que se ven casi como para sólo tener algo que hablar con todo el resto del mundo que lo ve) y tuiteamos nuestras reacciones.

Así llegué a mi respuesta y acá les presento “Las 10 cosas que pensé mientras leía “Diario de Quedar Embarazada” de Claudia Apablaza. O si seguimos con la temática internetesca sería algo así como “No creerías lo que pensé mientras leía “DDQE” (siguiendo la costumbre millenial de convertir todo en siglas) y luego vendría una advertencia de spoiler porque por si acaso no sabían eventualmente la protagonista de este libro queda efectivamente embarazada.

Acá mi lista:

1- No se habla mucho, mi menos se escribe sobre querer estar embarazada. Se escribe y se habla mucho sobre la crianza y sobre tener hijos, pero es muy raro encontrarse con una narración sobre el deseo de embarazarse. Muchas veces es tratado sólo como el trámite doloroso que hay que tolerar para poder tener un hijo, cuando es una experiencia absolutamente transformadora, profunda y radical en la vida de alguien.

2- Ana, la protagonista del libro, está loca por tener un hijo. Y digo loca porque ese momento en Italia en la que su obsesión por embarazarse llega a sentirse como una enfermedad, un delirio ella se lee realmente loca. Lo chistoso es que esa parte del relato (en contraste con la parte más calma y más reflexiva de Ana ya embarazada) es cuando más viva la sentí. ¿Es estar vivo estar loco? ¿Es querer engendrar otra vida, a ese nivel, un signo de locura? Antes creía que uno nunca está más loca que cuando se está embarazada, pero ahora creo que el querer estarlo y no poder lograrlo es quizás más enloquecedor.

3- Una experiencia muy propia de ser mujer es sentir el cuerpo como algo ajeno. Algo que otros comentan, algo que otros tocan, y eventualmente cuando estás embarazada algo que otra persona está usando para llegar a este mundo. En las dos partes del relato el cuerpo llega casi a sentirse como una prisión, algo que se padece, algo que se escapa de control. Enfermedades, alergias, pasiones. Lo bacán es que en las dos etapas de Ana, esto se aborda de manera completamente distinta. Con angustia y desesperación en la juventud y el anhelo, con resignación y paciencia en la espera del nacimiento de L.

4- Qué refrescante alguien que escriba sobre el embarazo como lo que es: un proceso corporal lleno de fluidos, sangre, dudas, miedos, tapones mucosos, enfermedades raras, miedos, insomnio, incomodidades, miedo y miedo y más miedo. ¿Cómo no va a ser absolutamente aterrador hacer a una persona en tu guata?

5- Pensé sobre el miedo y cómo en la primera etapa, en la que Ana quiere desesperadamente embarazarse pareciera no haber miedo alguno, como si no se pensara en las consecuencias de realmente embarazarse, pero sí en el miedo que aparece cuando ya se está embarazada, cuando la cosa toma una realidad escalofriante. La fantasía de embarazarse versus la realidad de estar embarazada.

6- También pensé mucho en la soledad. La soledad de Ana en Italia, y la soledad también del embarazo, el sentirse completamente aislada en lo que te está pasando con mucha gente que te apoya pero eventualmente sola en la tarea de traer a tu hijo a la vida. Pensé en la soledad como detonante de la locura.

7- Pensé en el rol de los hombres en este libro y en el embarazo y en la vida. En lo que significan los hombres para una en distintos momentos de la vida. En hacer del hombre, Fabio, un objeto sexual que sólo sirve para el propósito de embarazarse, y en hacer del hombre, Gabriel (el marido) el acompañante comprensivo. Los dos en roles secundarios pero necesarios. Pensé en culear con alguien que no te entiende (en este caso incluso literalmente porque Ana y Fabio no hablan el mismo idioma) y casarse con alguien que te comprende.

8- La importancia de la comunidad. Ana busca en foros respuestas a sus síntomas, busca a alguien que hable su mismo idioma, busca mujeres embarazadas que compartan sus experiencias. Hasta sus papás y su marido forman parte de esa red tan necesaria que nos apaña cuando estamos en ese estado fuera de la cabeza. Se puede tener un hijo sola, sí, muchas mujeres lo hacen todos los días, pero puta que es más fácil tener uno acompañada. Tener a la mamá cerca, tener a más mujeres cerca, aunque sea a través de una pantalla que te conecta con otras mamás que han estado donde tú estás.

9- Pensé en si alguien quisiera quedar embarazada después de leer este libro, y cómo probablemente sí, va a haber mucha gente que lo lea y aún así quiera quedar embarazada. Con todos sus riesgos, con todas sus molestias, con todo lo que puede pasar (morirte, cachai? Podís morirte! Como alguien que le dio arritmia cardíaca con su primer embarazo y casi se murió porque le dio listeria estando embarazada del segundo puedo decirlo con conocimiento de causa) hay gente que igual quiere quedar embarazada. ¿Por qué?

10- Finalmente pensé que quizás la respuesta a ese por qué, que todavía después de haber tenido dos hijos me cuesta entender, va por ahí en algo que leí en la página 54 en la que Ana dice: “estaba viviendo un fenómeno que desestimaba las leyes de mi razón, y hacía caso a algo más allá, como las leyes de la naturaleza que yo las pensaba tan estables”. Finalmente: el misterio. Eso que no podemos nombrar, eso que no podemos entender que básicamente es por qué escribimos, por qué vivimos, por qué nos reproducimos y a lo que nos acercamos mientras más locos estamos.”

Muchas gracias a Claudia por invitarme a participar, y lean el libro porque es bacán.