canción

Mucho tiempo por delante

Oh, bad luck, bad luck
You’ve come for me
And the day’s only getting shorter
When you come, come along in the evening
Then leave me in the middle of the night

Take me tonight as I am
Leave me the way I was found

Oh, moonlight
Oh, moonlight
Help me sleep
There’s far too much weight on my mind
The stars in the night sky
They worry me
Oh, shadows to my left, to my right

Oh, and tomorrow we’ll rise
And the sky will be bright

Long time
Ahead of us
Good luck ’round every turn
Now that I got you

canción favorita

Siempre pensé que había que escoger los favoritos. Que uno tenía que tener las respuestas listas para cuando alguien preguntara por ellos. Y que esas respuestas, tan seguras, iban a revelar algo importante sobre mí a la persona que preguntara.

Cuando elegí mi canción favorita lo hice pensando en el hecho de que nunca me aburre. La vengo escuchando casi una vez al día, desde hace casi 10 años, y recién hoy me di cuenta de que es mi favorita no porque yo la haya elegido, o por nada que tenga que ver conmigo realmente. Es mi favorita por una característica de ella, mérito absoluto de quienes la hicieron: la capacidad que tiene de adaptarse a cualquier situación por la que estoy viviendo, la magia que la hace apropiada para cualquier tipo de sentimiento que estoy experimentando. Si tengo pena, suena triste. Si estoy feliz, suena optimista.

Hoy tengo pena, y cuando dice “and I do believe it’s true that there are roads left in both of our shoes, but if the silence takes you then I hope it takes me too” (una frase que antes me ha sonado romántica y prometedora) el silencio se siente más que nunca, amenazando a la vuelta de la esquina.