familia

nuestra casa

hoy día fuimos al persa bío bío,
compramos un comedor más grande.
cuando compramos el que teníamos, eramos 3.
ahora somos 4, y tenemos más amigos.

(amigos que van a convertirse en tíos
en los tíos de nuestros hijos
como esos tíos nuestros que no eran tíos
que eran los amigos de nuestros papás)

ese comedor más chico, esa mesa roja
la misma mesa donde nos casamos
donde firmamos el papel que nos unió
para vivir y comprar muebles y criar y crecer

ahora es el escritorio de nuestro hijo mayor
donde ya hizo tareas y jugó
mientras brindábamos con una cerveza
en el comedor más grande, el nuevo

Compartir un jugo

Todos los días vamos con el Félix a buscar al Leopoldo al colegio.
Todos los días en Plaza Italia hay un caballero que vende los jugos de carrito más ricos de todo Santiago.
Siempre cuando venimos de vuelta compro un jugo de frutos rojos que nos vamos tomando los 3, por turnos.
O más bien que yo y el Leopoldo nos tomamos por turnos, mientras el Félix grita para que se lo demos todo.
Cuando se termina, le paso el vaso y eso lo deja feliz hasta que llegamos a la casa.

Un día veníamos de vuelta y le pagué al caballero con un billete muy grande. No tenía vuelto.
“Páguemelo mañana” me dijo. Yo dudé. Él insistió. “Cómo se van a quedar con las ganas?”.
“Mañana le compro dos”, le dije.
Al otro día le pagué, pero le quedaban sólo 2 jugos y ninguno de ellos era de frutos rojos.
“Hoy día se me fueron todos muy rápido” se excusó.
“Se lo merece” le dije.

Caminamos sin jugo a la casa, con el Félix reclamando.