lettering

SALDOS FERIA CARAVANA

La vida se puso emocionante y me quiero lanzar con productos para vender. Invertí en una impresora nueva para hacer prints, tengo ideas para nuevos servicios (que mezclan foto y lettering y que voy a explicar prontamente en un nuevo post) y a pesar de que vamos a seguir haciendo la agenda junto a mis socios de Aldeapardo Papelería -a quienes amo y a quienes amaré siempre por haberme dado la oportunidad de diseñar productos que las acompañan día a día- con ese proyecto estamos rematando todas las cosas que nos van quedando, y voy a empezar a diseñar y producir mis propias cosas en tirajes mucho más pequeños, mucho más a mano y más DIY. Mucho miedo, pero muchas ganas al mismo tiempo. Mi sueño es tener mi tallercito de serigrafía e impresiones y estar diseñando y produciendo y vendiendo mis cosas yo misma, tener una relación directa con la gente que las compre y que mis cosas sean una especie de joyita que sólo algunos tienen. Ya, me di color igual, pero bueno, me gustan las cosas a escala pequeña.

Mi primera aproximación fue la pasada Feria Caravana, donde llevé cuadritos y un primer tiraje muy pequeño de poleras. Acá voy a vender todo lo que me quedó y así va a ser la cosa: si quieres algo de lo que sale acá COMENTA ESTE POST (no instagram, no mail, no nada, éste post acá en el blog) DICIENDO QUÉ ES LO QUE QUIERES Y TU MAIL. Yo te voy a contactar con mis datos de transferencia, y si ese mismo día no transfieres, se pasa a la siguiente persona en la lista que quiera la misma cosa. ¿Se entiende? Si eres de Santiago voy a entregar las cosas el viernes en la tarde en el metro Inés de Suárez (nueva línea 6), y si eres de regiones el envío será por pagar a la oficina de Correos o Chilexpress que más te acomode.

POLERAS: $15.000

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Poleras de algodón Gildan Soft Style, modelo de mujer. Método de estampado con impresión digital, hechas en Asunto Polera.

Todas las tetas son lindas: VENDIDA
Infinitas Causales: VENDIDA
La mujer decide: Me queda talla S.
Tonto: Me queda talla S.

CUADRITOS: $10.000 (marco incluido)

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VENDIDOS TODOS! <3 Después voy a hacer más prints así que ojo las que quieran 🙂

SERIGRAFÍAS : $5.000 

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Serigrafías realizadas como proyecto final de mi taller de serigrafía con Pino Gay, usando la tipografía que diseñé como proyecto final del Diplomado de Tipografía y Lettering en la Chile. El papel es Connoisseur de Conqueror, de 300 grms, 100% algodón y hay en tinta dorada y en tinta salmón con brillitos.

SET DE STICKERS: $1500

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Set de stickers. Y ojo que si te llevas cualquiera de las cosas de arriba te llevas el set de stickers de regalo.

Eso, ya cacharon la modalidad así que si quiere algo, comente. Y si tiene dudas, pregunte sin compromiso.

Empatía y frustración

Desde hace un tiempo que estoy frustrada. Con todo lo que hago. Estoy terminando de escribir mi libro y estoy trabajando en una tipografía basada en mi caligrafía con brushpen que también está pronta a ser terminada, y con los dos proyectos me dan ganas de borrarlo todo y empezar de cero. Lo triste es que no tiene que ver tanto conmigo misma, tiene que ver con que cada vez que leo algo impecablemente escrito, o veo una tipografía impecablemente diseñada, algo adentro mío me dice “pa qué po?” y me desanimo. Me inunda la certeza de que nadie quisiera leer un libro escrito por mí que no soy escritora. Nadie necesita una tipografía diseñada por mí que no soy tipógrafa. Y no hago nada. Hay otros que lo están haciendo demasiado bien, y lo que estoy haciendo yo no es necesario.

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Hace unos días estuve en Buenos Aires en un taller con Martina Flor, una campeona mundial del lettering, y un referente para mí y para muchos. Yo y 3 mujeres bacanes que han sido mis alumnas cruzamos la cordillera para escuchar lo que ella tuviera que decirnos sobre el oficio. En su taller empecé una pieza con la palabra “Empatía”, y durante el taller mismo y los días en los que he ido trabajando la pieza, las dudas y la frustración no me han dejado en ningún momento. Mientras estábamos en su taller no dejaba de compararme con todos los otros asistentes. Quería que ella reconociera que mi pieza era bonita, que me felicitara. No lo hizo, obvio, porque los buenos profesores no te la hacen fácil. Miraba las piezas, me fijaba en si la mía era “mejor” o “peor” que la del resto. Me empecinaba en que estuviera perfecta hasta que me dolía la cabeza. Después del taller nos sacamos fotos, las subimos a instagram. Martina le hizo like a todas las fotos que los participantes subieron, menos a la mía. Obvio, debe ser porque soy pésima. No tengo talento, no le gustó mi pieza. Le caí mal.

Es difícil vectorizar, especialmente vectorizar “correctamente”. Veo trabajos hermosos de gente muy talentosa, con un oficio y una dedicación que casi me hace llorar. Me gustaría que fuera de emoción, de lo mucho que me conmueve reconocer en otras personas el amor inmenso que siento yo por las letras. Pero no, es de nuevo la frustración. De no poder lograr esas curvas, de sentir que la herramienta me domina en vez de dominarla yo a ella. Lloro por el tiempo que me falta para practicar todo lo que me gustaría practicar, por las ganas de que mi trabajo sea perfecto. Porque hay tanta gente haciendo cosas tan hermosas y siendo tan hermosa con sus casas tan hermosas y sus talentos maravillosos, y sus libros bien escritos y yo acá no puedo avanzar, no logro avanzar por el peso de mi propia tontera.

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Y de repente, la claridad. ¿De qué chucha me sirve la empatía, subir esta pieza mi instagram diciendo que la empatía es la palabra mágica que solucionará nuestros problemas, si no puedo ni siquiera dejarme piola a mí misma? Si no puedo dejarme aprender, practicar en los ratitos que puedo, enfocarme en el proceso y no en la perfección, asumir que mi cerebro de 33 no aprende tan rápido como el de los 23 y seguir seguir seguir. Entender, realmente entender, que se aprende hasta que se muere y que lo único que puedo hacer es justamente lo que estoy haciendo. Escribir cuando necesito hacerlo. Dedicarle días a una pieza hasta que ya tengo que dejarla ir porque está lo suficientemente bien. Suficiente para mí, por ahora. Saber parar cuando me duele la cabeza y jugar un rato con mi perro y mis hijos. Ellos no me juzgan ni me comparan, para ellos sólo tengo que estar ahí y eso es suficiente. Sé que estoy repitiéndome pero qué maravillosa palabra es suficiente. ¿Será que encontré mi próximo lettering?

 

Ojo por ojo, lápiz por lápiz

Los sueños se cumplen cabros y yo les voy a decir por qué.
Cada vez que en mi casa se perdía un lápiz, me acusaban a mí de haberlo tomado. Yo lloraba y me enojaba. Pero era cierto. Siempre era cierto. Las plumas fancy de mi papá, los lápices de estudiante de diseño de mi hermano mayor, el lápiz con el que anotábamos los mensajes al lado del teléfono. Todos terminaban en alguno de mis -varios- estuches. Y no era sólo que me gustaba escribir y dibujar, me gustaba el objeto. Me gustaban los colores, los sonidos, las texturas de los lápices. Pasar la mano por detrás de una hoja que está escrita entera y sentir los relieves. Las cosquillas cuando me rayaba las palmas de las manos. Los de goma, los de madera, los con brillos, los con olores. Siempre he sentido una debilidad por los lápices.

Y ahora resulta que una librería que vende lápices muy bacanes y especializados para hacer letras, me regaló unos lápices para que yo los probara y escribiera al respecto. BOOM. Sueño cumplido. Pequeña Nori ladrona de lápices, la hicimos. No tendremos muchas cosas, pero tenemos lápices.

La Ojo x Ojo me mandó estos 4 brushpen marca Kuretake para escribir con ellos y al respecto de ellos:

De arriba pa abajo: ZIG BrushablesZIG Clean Color Real BrushZIG Bimoji Fude Pen  y ZIG Fudebiyori Metallic (el doradito bonito).

Ya, como en el sitio de cada uno de los lápices pueden ver con mucha claridad y detalle las especificaciones técnicas de cada lápiz, pensé que era mucho más útil que les hablara de cómo se sienten los lápices y especialmente cómo se siente escribir y dibujar letras con ellos. Algunos de los rasgos que tomé en cuenta fueron la punta, si era dura si era más dúctil, grande, chica, etc (no sean mal pensados), la opacidad del color en el papel (también conocido como si se ve o no el lápiz mina debajo de la tinta), si sangraban mucho en el papel (si mojan demasiado el papel y el borde se difumina sin control), el agarre del lápiz y el tamaño del trazo, entre otras cosas. Abajo una descripción más detallada de cada uno.

ZIG Brushables

Lo mejor de estos lápices es que en un lápiz tienes dos colores, aunque en realidad es un mismo color pero en dos tonos. En el caso del que me tocó probar es un rojo más tirado hacia el rosado oscuro, muy bonito. Y por lo que he visto la gama de colores de estos lápices es preciosa. La punta es grande por lo que es muy difícil hacer el contraste entre delgado y grueso en letras más pequeñas, yo diría que sirve más para escribir en tamaño grande. Se desliza bacán por el papel y no sangra nada, escribí hasta en una servilleta (papel más absorbente ever) y no sangró. No se pasa para el reverso de la hoja, tampoco. La punta es flexible pero tampoco tanto, siendo una punta de fieltro como los Dual Brush de Lyra o Tombow, o los Sakura Koi, diría que es harto más rígida que cualquiera de esos 3, lo que sirve mucho cuando se está empezando con las letras y uno necesita que la punta sea más dura para controlarla mejor. Este lápiz no bota mucha tinta, por ende no genera mucho degradé en los trazos, los trazos tienen una opacidad bastante uniforme y también se seca rápido. Si se usa lápiz mina para bocetear y después se pasa encima el brushpen, sí se nota la mina abajo y aunque se borre queda ahí. En general me gustó harto, obvio que al usarlo la punta va cediendo y se hace más dificultoso hacer ascendentes más finos pero creo que escribiendo grande se genera un buen contraste.

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ZIG Clean Color Real Brush

La principal diferencia entre éste y los otros lápices es que no es punta de fieltro, es decir no es una pura fibra que imita la forma de un pincel sino que es un DE REAL PINCEL. La punta está hecha de muchas fibras que juntas hacen un pincel, se entiende, ¿no?. La punta es mucho más cortita que los otros también, por ende es más fácil hacer distintos tamaños, eso sí al hacer letras más grandes el contraste no es tan grande. Pero sí es posible escribir mucho más pequeñito, ajustando la presión que se hace en los descendentes para dar menor o mayor ancho a los trazos. La punta es evidentemente más flexible al ser un pincel, y puede ser más difícil de manejar si no se tiene mucha experiencia aún haciendo letras. Lo otro que lo diferencia es que la punta de pincel le agrega mucha más textura y gestualidad a los trazos, lo que se puede graduar fácilmente. Es decir, uno le puede dar mucha o poca textura al trazo según el control que se ejerza al mover el lápiz y la velocidad con la que se hace. Se desliza muy fluidamente por el papel y tampoco sangra. Tampoco se pasa para atrás de la hoja, lo que es maravilloso. Si boceteas con lápiz mina y le pasas encima el brushpen SÍ se borra la mina al pasarle goma por encima, por lo menos con este color, así que bacán.

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ZIG Bimoji Fude Pen 

Este lapiz también tiene una punta de fieltro más bien grande (hay distintos tamaños de este mismo modelo, y también uno que es punta de pincel real), y la punta es más bien rígida. Es el único de los 4 lápices que tiene un agarre de goma para poder tomar bien el lápiz y que no duelan los dedos, lo que siempre es bueno. En general el lápiz imita la apariencia de los pinceles tradicionales japoneses, así que es bastante obvio que su función principal debe ser la caligrafía japonesa. En el caso del alfabeto latino sirve perfecto para hacer letras, pero el contraste entre los trazos no es tan grande, y al ser una punta más bien rígida y grande queda mejor escribiendo en tamaños más generosos. La tinta es muy opaca pero sin sangrar ni mojar mucho el papel, lo que se agradece. Al presionar más fuerte el lápiz sí suelta más tinta y se logran descendentes más anchos, pero hay que presionar HARTO al ser más rígida la punta.

ZIG Fudebiyori Metallic

Lo mejor para el final. No sé qué pasa con los brillos y los metálicos pero algo tienen que hacen que mis ojos se fijen y mi mente se convierta en masita moldeable. Los amo. Y es bien difícil encontrar brushpens dorados o plateados que sean buenos y que sean realmente brillantes y opacos. El fudebiyori lo logra. (que bacán el nombre aparte, díganlo conmigo: ¡FUDEBIYORI!) La punta es ligeramente más pequeña que en los otros lápices, y es bastante más flexible que la punta de los brushables o del bimoji. La tinta es súper opaca sin sangrar ni pasarse para atrás, y aplicando presión normal en el lápiz no es mucha la tinta que suelta por lo que se seca rápido. Al apretar más, obviamente, el tamaño del trazo crece y se suelta mucha más tinta, pero aún así no se pasa para atrás, sólo curva el papel un poquito y hay que esperar unos segundos para que seque. Es lo opaco suficiente como para esconder mina abajo por si quieren bocetear con lápiz mina (suavecito eso sí po, si cargan mucho la mina no hay cómo hacer que no se vea) y después pasarlo por encima, así que no es necesario borrar. Especialmente con este lápiz me pasó que en los ascendentes como aplicaba menos presión la tinta no llegaba hasta el final de los trazos, pero me imagino que haciéndolo más lento y controlado no debería pasar eso. Y ahora que lo veo igual me gusta la textura que genera, y cómo se va difuminando el color en los ascendentes. Así que win win, por lo menos para mí.

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Así que eso sería. De nuevo muchas gracias a la Ojo x Ojo por mandarme estos lápices. Si ustedes después de ver este post van a la tienda, y compran, o preguntan online o lo que sea, díganles que los cacharon acá po, sean paleteados, así me mandan más lápices y yo los puedo probar y así no se compran lápices sin cachar antes cómo son. Todos ganamos y somos felices.