lettering

nunca por dinero siempre por amor

Con la fotografía y con el lettering me pasó lo mismo. Empecé a sacar fotos y empecé a dibujar palabras porque encontré un placer sorpresivo en hacerlo. Un placer que estaba dormido. Que nunca se manifestó en mi infancia, cuando te preguntan “¿qué quieres ser cuando grande?”.

Un placer profundo, sin embargo.

Tan profundo que de tanto sacar fotos y dibujar palabras, empecé a hacerlo lo bien suficiente como para que otras personas quisieran pasarme plata. Por mis fotos, por mis frases dibujadas. Y las dos veces lo dudé, porque en ambos casos pensé que era necesario algún tipo de formación oficial, técnica, legal, algo. Que yo sólo hacía esas cosas porque me gustaban.

Pero lo hice. He trabajado tomando fotos, y ahora trabajo dibujando frases. Y me doy cuenta de que si hay gente que quiere un pedacito de eso que hago, es por el placer que me produce hacerlo. Porque el placer se nota, porque no puede esconderse.

Y que si uno hace las cosas nunca por dinero y siempre por amor, vas a recibir amor de vuelta. Amor, a veces, en forma de dinero.

He dejado que ésa sea mi guía. Aunque a veces me sienta tonta. Por rechazar trabajos que no me van a hacer feliz, por aceptar otros que pagan poco pero son divertidos. Por respetar mis placeres y querer mantenerlos como tal. Por no permitir que se conviertan sólo en una manera de conseguir dinero para que yo y mi familia vivamos cómodos.

Todo esto no significa que trabaje gratis, ni barato. Todo lo contrario. Lo que me hace feliz es valioso, y hacerlo para otros es difícil. Es difícil ponerse precio, es difícil cobrar, es difícil cuantificar en pesos lo que se hace por amor.

Por lo menos para mí, que soy tan tonta y romántica.


 

pd 1. sé que he hablado mil veces sobre esto pero pico, es mi blog y qué hueá.
pd 2. la frase hermosa que da título y vida a este post la leí en un comentario en este post de Zancada, gracias Dani. 

Crecimiento personal de semana santa

Hoy intenté hacer un lettering durante mucho rato. No me salía. Intenté con otros lápices, con otros papeles, otras técnicas. Y no había caso, simplemente no me resultaba. Lo que quería dibujar era un palo, una indirecta mala onda. Una indirecta a esas personas que se creen los fiscalizadores del lettering y andan juzgando y metiéndose en cómo uno debe o no debe hacer las cosas. Juzgando, desde sus pedestales hechos de ego exacerbado.

Pero no me salía.

Quizás porque aún no soy seca. Porque me falta. Práctica, y años, y ejercicios, y herramientas. Yo lo sé. Nunca me he declarado una experta, simplemente porque me enorgullece ser una principiante. Tener mucho que aprender y querer aprenderlo. Pero mientras aprendo hay mucha gente que disfruta de lo que hago. Que quiere aprender conmigo, que les dibuje frases, que exponga, Y quieren que comparta mi proceso.

Me puse a pensar en esa gente y de repente los otros, los que juzgan y miran en menos, ya no eran tan importantes. Me di cuenta que no me salía el dibujo porque no tenía que estar haciéndolo. Porque aunque lleve menos de un año aprendiendo lettering, si hay gente que disfruta de lo que hago, es porque lo hago desde el amor. No desde la mala onda.

Así que me paré y me fui con mi familia a tomar un helado.

Letras bonitas

Diseño Gráfico fue la segunda carrera a la que me metí y lo hice pensando en dos cosas: realmente no quería seguir estudiando humanidades en la Adolfo Ibañez y siempre había hecho cosas relacionadas con el diseño gráfico como collages, carátulas de los discos que grababa, sitios web (tenía un sitio de nick carter y otro de los backstreet boys como a los 15 años), gráficas emo adolescentes en photoshop que mezclaban letras de canciones y fotos, tapas para los cuadernos en los que escribía poesía de niña enamorada, mis láminas de disertaciones siempre eran muy pensadas… en fin, siempre había sentido la necesidad de crear visualmente (no artísticamente) y diseño gráfico parecía la manera de ganarme la vida haciendo eso que siempre había hecho.

No me arrepiento de haber estudiado Diseño Gráfico, porque fue el camino que me llevó a la fotografía, pasión de mi vida. Sin embargo el Diseño nunca me había apasionado. Hasta ahora.

Hace unas semanas, para su cumpleaños, le hice un cuadrito a mi amiga Isidora. En él escribí una frase de una canción de Tori Amos (su cantante favorita). Me gustó mucho cómo quedó. Me había comprado un lápiz especial para escribirla, un Tombow dual brush pen. Vi videos en youtube sobre escribir con brushpen, y lo hice. Después de un montón de intentos eso sí, porque es difícil. Es súper difícil.

Pero quedé enganchada. Y empecé a practicar todos los días. Me compré más lápices. Empecé a conocer distintas técnicas. Leí sobre lettering. Y finalmente encontré un taller con Leo Calderón en Valparaíso que me ayudó muchísimo a entender el proceso completo de diseñar un lettering. Los bosquejos, la grilla, el original en papel diamante, y cosas que no se aprenden en Internet.

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Aún me queda mucho por aprender, estoy recién empezando, pero siento que al fin encontré esa parte del Diseño Gráfico que me apasiona. Y es muy tonto porque siento que estuvo ahí todo el tiempo. De hecho el otro día revisando mis cuadernos de taller de la universidad veía que en todas las páginas tenía frases dibujadas. Y siempre he tenido interés por la tipografía. Pero no sé por qué nunca había pensado en aprenderlo de verdad y tomármelo en serio. Así que gracias Isidora por ser tan buena amiga que por querer hacerte un regalo especial descubrí algo de mí que me gusta mucho. Eres la guinda más dulce en un pie de manzana.

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Para mí el lettering mezcla mi amor por las palabras, las frases, las letras de canciones, las citas… con mi amor por lo visual. Y el otro día por primera vez hice una imagen en la que hice la foto, hice el lettering, hice la composición y fui demasiado feliz haciéndola porque en una sola imagen podía ver todos mis amores juntos. Quiero seguir haciendo eso. Mezclando todas las cosas que me gusta hacer  y ojalá ganarme la vida haciéndolo (complementándolo con las sesiones de amor que es algo que quiero hacer el resto de mi vida) y comprobarle a la Nori veinteañera que estuvo bien  meterse a estudiar Diseño Gráfico.

Me siento muy patuda dando tips porque recién estoy aprendiendo, pero me han preguntado hartas cosas, así que para los que están como yo aprendiendo o interesándose en lettering:
– Cómprense lápices buenos. No es necesario, obvio, pero es increíble la diferencia que hace una buena herramienta. Yo uso Tombow dual brushpen, Pentel Colorbrush, y pinceles para pintar con acuarelas Staedtler. Un buen lugar para comprar lápices en Santiago es la librería Arquitectura, y la Ojo por Ojo.
– Practicar practicar practicar. La práctica hace el progreso. No al maestro ni al perfecto, porque hasta los mega secos mundiales siguen practicando. Practicar todos los días.
– Ver videos en youtube, ver el tag #lettering en instagram, en pinterest, en tumblr. Ver videos de gente escribiendo. Ver, ver, ver. Se puede aprender demasiado sólo viendo cosas en internet.
– Tomar un taller si pueden. Es bacán auto-enseñarse algo, pero hay montón de detalles prácticos que sólo te los puede enseñar alguien que lleva mucho tiempo haciendo lo que quieres aprender.
– No te desilusiones si no te sale a la primera como quieres que te salga. Sigue, sigue, sigue. Muestra lo que haces aunque lo encuentres feo, la idea es ir progresando y es bacán ir viendo el proceso y que la gente te ayude para que lo que haces se vea mejor.