música

todas las cosas son la misma cosa

lo que siento acá dentro, lo que pasa conmigo
y lo que vi en Call Me By Your Name,
la cara de Elio cuando mira a Oliver
esa última noche, antes de besarlo
con la boca abierta, adorando
y escucho “Sufrir” de Paz Court
la letra que dice muy fuerte
“hoy lo encuentro en mis sueños
pero espero despierto
que sus ojos me miren
y su pecho se agite
junto al mío otra vez”
y pienso en Elio sufriendo por Oliver
lo siento como si fuera mi sufrimiento
y leo el libro porque necesito más
“afterthought” dice en el último párrafo
me quedo pensando y pensando en esa palabra
que no tiene traducción al español
y Spotify me recomienda una canción
que se llama “Afterthought”, de Ings
y dice “I will not be your afterthought, 
you gotta go now”
y me río por la coincidencia
pero en verdad lloraría
de tanto sentir, hablar y hacer lo mismo
que sentimos, hablamos y hacemos todos

Melodrama

writerinthedark

“I’m 19 and I’m on fire” canta Lorde en la última canción de su último disco.
Yo lo escucho, y lloro. He llorado mucho últimamente, sí, pero ahora se siente distinto. Porque no es sólo que este disco sea bueno. He escuchado discos buenos últimamente y he llorado por cómo me conmueven. Esto es distinto.

He estado yendo al sicólogo porque llevo tiempo sintiéndome confundida, sensible, desconcentrada, distraída por el ruido adentro de mi cabeza. El otro día abrí la cortina de mi pieza y la niebla era tan espesa que no se veía el edificio que tenemos al frente. Así estoy. Mi sicólogo que me conoce desde los 20 años, cuando estaba en llamas como la canción de Lorde, me ha ayudado a calmar el fuego cada vez que se lo pido. En todos lados dicen que crecer duele. Lo escuchamos en canciones, lo leemos en libros, lo vemos en películas. Pero cuando tu sicólogo te dice que tienes pena porque estás en el funeral de la rocketina (ese personaje que construiste en tus 20 y que era tu username y tu avatar y tu idea de cómo debía ser una mujer siempre despegando siempre yéndose al espacio siempre dejando fuego a su paso), lloras con ganas y entiendes. Qué sí. Que acá estás. Dejando morir a la rocketina. Al personaje. Viendo cómo ser una persona. Una mujer. Una mamá. Una esposa. Y duele porque siempre pensaste que ibas a conocer el universo entero y resulta que por ahora es acá donde tienes que estar. Y está bien.

Y entremedio de la niebla, de repente un disco. Una niña de 20 cantando sobre esa niña de 20 que fuiste. Ésa que se enamoró hasta la locura. Ésa que se sanaba de la locura tomando y bailando y besando a mucha gente. Ésa que escribía textos más tristes que sus sentimientos. Esa niña de 20 que pensaba que su primer tatuaje iba a ser un cohete y no los nombres de sus hijos. Esa niña que vivía cada relación como la última. Esa niña que se alimentaba de comida chatarra y Melodrama. Melodrama con mayúscula, como modo de vida. Como el nombre de este disco perfecto. Este disco que escuchas y con el que lloras, porque esa niña se muere adentro tuyo pero no sin una fiesta de despedida. Las mejores fiestas son en las que uno baila y llora.

En este funeral, bailo al ritmo de Lorde, en honor a la rocketina que fui.