música

cuando te gusta tanto una canción que tienes que escribir un post al respecto

Sé que me gusta una canción la primera vez que la escucho. El proceso es así: escucho todos los lunes la lista “Descubrimiento semanal” en la que spotify me propone música que me podría gustar basándose en la música que ya me gusta. Hay semanas que le achunta impresionantemente, hay semanas que no. Esa semana fue especialmente exitosa y mi lista mensual (todos los meses hago una lista que es una especie de soundtrack para ese mes específico) se llenó de canciones pasadas desde “Descubrimiento Semanal” a “DIC 18″. Lo imagino como una especie de honor para las canciones, y a algún algoritmo de Spotify felicitándose a sí mismo por haber hecho bien la pega.

Esta canción me gustó desde el principio. Me gustan las canciones que empiezan altiro con voz y la voz de Alice Phoebe Lou(¿son 3 nombres, 2 nombres y 1 apellido?) atravesó los parlantes de mi computador, el espacio, atravesó mis oídos y llegó directamente a mi guata que es donde puedo reconocer que una canción me va a hacer cagar. Su voz suena fuerte pero débil, rota pero sensual, cantando “no rules, no rules, you said there were no rules”, y yo tuve que dejar de hacer lo que estaba haciendo y sólo escuchar. Cuando terminó la puse de nuevo altiro. La pasé a la lista de diciembre y supe que iba a escucharla muchas veces más.

Primero se me pegó una frase que la cantante repite. Me encanta cuando en las canciones repiten frases porque siento que el que la escribió te está diciendo “en esta frase hay un secreto, escúchala bien, préstale atención”. La frase era “It hasn’t been so easy being lonely”. La manera en la que la repite, el tono en la que la canta, esos temblorcitos en la voz. No sé. De repente estaba lavando la loza y en mi cabeza sonaba sin parar. No ha sido tan fácil estar sola. Las frases simples son las más poderosas.

Después la escuché 37 veces seguidas, leí la letra, y supe que mi relación con esta canción era amor real y no sólo un entusiasmo pasajero. Es una canción sexual, desde el punto de vista de una mujer que quiere puro culearse a alguien que le gusta. Eso no es común, y que esté tan bien escrita, y que esté tan bien construido el ambiente (el video ayuda caleta), y que se sienta tan potente ese deseo… menos común todavía. La letra es maravillosa:

I wanna bask in your everything
My chest exploding
My mind eroding
At the thought of you existing

Podía sentir ese mismo ardor en el pecho, podía recordarlo. Que te guste tanto alguien que su pura existencia sea algo impresionante. Todo el tiempo en la canción ella le dice a esta persona que está simplemente derretida y derrotada en su anhelo. La canción tiene distintas partes, distintas melodías (otra de las cosas que más me gustan en una canción, cuando es una sola canción pero se siente como muchas, como si fuera una película, un conjunto de escenas) pero un mismo sentimiento: touch me, like something holy. Tócame como algo sagrado. Méteme mano, pero bonito.

Al final, otra frase que se repite:

Thank you for showing me (ooh)
That I’m not alone

Y yo podría llorar cuando llega a esa parte, porque básicamente eso es lo que sentí cuando terminé de escuchar esta canción y lo que siento cada vez que escucho algo que me hace sonar la alarma en la guata. Esa sensación de que allá afuera hay gente que siente, desea, anhela profundamente. Que escribe canciones al respecto, que le muestran a todo el mundo lo que les pasa adentro. Y no sólo gente, que hay mujeres que quieren tanto culearse a alguien que tienen que escribir una canción al respecto, o un cuento al respecto, o un libro al respecto. Que pa qué chucha andar escondiendo si se puede hacer algo con lo que se siente. Y pico si el weón te pescó o no, si te lo culeaste o no, el sentimiento es mío y es de ella, y es de todas porque todas lo hemos sentido y es bello. Es bello.

 

todas las cosas son la misma cosa

lo que siento acá dentro, lo que pasa conmigo
y lo que vi en Call Me By Your Name,
la cara de Elio cuando mira a Oliver
esa última noche, antes de besarlo
con la boca abierta, adorando
y escucho “Sufrir” de Paz Court
la letra que dice muy fuerte
“hoy lo encuentro en mis sueños
pero espero despierto
que sus ojos me miren
y su pecho se agite
junto al mío otra vez”
y pienso en Elio sufriendo por Oliver
lo siento como si fuera mi sufrimiento
y leo el libro porque necesito más
“afterthought” dice en el último párrafo
me quedo pensando y pensando en esa palabra
que no tiene traducción al español
y Spotify me recomienda una canción
que se llama “Afterthought”, de Ings
y dice “I will not be your afterthought, 
you gotta go now”
y me río por la coincidencia
pero en verdad lloraría
de tanto sentir, hablar y hacer lo mismo
que sentimos, hablamos y hacemos todos

Melodrama

writerinthedark

“I’m 19 and I’m on fire” canta Lorde en la última canción de su último disco.
Yo lo escucho, y lloro. He llorado mucho últimamente, sí, pero ahora se siente distinto. Porque no es sólo que este disco sea bueno. He escuchado discos buenos últimamente y he llorado por cómo me conmueven. Esto es distinto.

He estado yendo al sicólogo porque llevo tiempo sintiéndome confundida, sensible, desconcentrada, distraída por el ruido adentro de mi cabeza. El otro día abrí la cortina de mi pieza y la niebla era tan espesa que no se veía el edificio que tenemos al frente. Así estoy. Mi sicólogo que me conoce desde los 20 años, cuando estaba en llamas como la canción de Lorde, me ha ayudado a calmar el fuego cada vez que se lo pido. En todos lados dicen que crecer duele. Lo escuchamos en canciones, lo leemos en libros, lo vemos en películas. Pero cuando tu sicólogo te dice que tienes pena porque estás en el funeral de la rocketina (ese personaje que construiste en tus 20 y que era tu username y tu avatar y tu idea de cómo debía ser una mujer siempre despegando siempre yéndose al espacio siempre dejando fuego a su paso), lloras con ganas y entiendes. Qué sí. Que acá estás. Dejando morir a la rocketina. Al personaje. Viendo cómo ser una persona. Una mujer. Una mamá. Una esposa. Y duele porque siempre pensaste que ibas a conocer el universo entero y resulta que por ahora es acá donde tienes que estar. Y está bien.

Y entremedio de la niebla, de repente un disco. Una niña de 20 cantando sobre esa niña de 20 que fuiste. Ésa que se enamoró hasta la locura. Ésa que se sanaba de la locura tomando y bailando y besando a mucha gente. Ésa que escribía textos más tristes que sus sentimientos. Esa niña de 20 que pensaba que su primer tatuaje iba a ser un cohete y no los nombres de sus hijos. Esa niña que vivía cada relación como la última. Esa niña que se alimentaba de comida chatarra y Melodrama. Melodrama con mayúscula, como modo de vida. Como el nombre de este disco perfecto. Este disco que escuchas y con el que lloras, porque esa niña se muere adentro tuyo pero no sin una fiesta de despedida. Las mejores fiestas son en las que uno baila y llora.

En este funeral, bailo al ritmo de Lorde, en honor a la rocketina que fui.