niños

Compartir un jugo

Todos los días vamos con el Félix a buscar al Leopoldo al colegio.
Todos los días en Plaza Italia hay un caballero que vende los jugos de carrito más ricos de todo Santiago.
Siempre cuando venimos de vuelta compro un jugo de frutos rojos que nos vamos tomando los 3, por turnos.
O más bien que yo y el Leopoldo nos tomamos por turnos, mientras el Félix grita para que se lo demos todo.
Cuando se termina, le paso el vaso y eso lo deja feliz hasta que llegamos a la casa.

Un día veníamos de vuelta y le pagué al caballero con un billete muy grande. No tenía vuelto.
“Páguemelo mañana” me dijo. Yo dudé. Él insistió. “Cómo se van a quedar con las ganas?”.
“Mañana le compro dos”, le dije.
Al otro día le pagué, pero le quedaban sólo 2 jugos y ninguno de ellos era de frutos rojos.
“Hoy día se me fueron todos muy rápido” se excusó.
“Se lo merece” le dije.

Caminamos sin jugo a la casa, con el Félix reclamando.

 

dudas

a veces me pasa que tengo tantas ideas (textos que escribir, frases que dibujar, fotos que tomar y todo mezclado) que pienso “pucha si no tuviera a los niños tendría mucho tiempo y haría tantas cosas” pero altiro me pregunto “quizás si no tuviera a los niños no se me ocurrirían tantas cosas” porque antes no era tan creativa, o quizás no tan productiva.
porque ahora en un día normal tengo que estar pendiente de muchas cosas y mi cerebro está todo el rato conectándose y desconectándose de tantas cosas que el músculo de mi cerebro está muy activo. y tantas ideas. y tan poco tiempo. pero antes cuando era joven y alocada no hacía ni una cuestión, o quizás sólo una cuestión, y tenía tanto tiempo que terminaba viendo tele.

así que no sé.