Ilimitado

Félix:

Ahora estás durmiendo en nuestra cama, pero un día, hace tiempo, cuando aún no salías de la UTI, dormías en mi falda.

Yo te miraba, con ambas manos en tu cabecita. Y te amaba. Te amaba profunda y activamente. Y pensaba en que era capaz de hacer lo que fuera con tal de mantenerte sano, mantenerte feliz, mantenerte con nosotros. Que no habían límites.

En ese entonces lo máximo que podía hacer era sacarme leche cada 4 horas para llevártela y que otros te la dieran.

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La Felicidad

En mi casa, ahí está.
Decidí renunciar, lo que para alguien que se acaba de casar y busca ampliar la familia inmediatamente puede ser algo arriesgado y absurdo, pero renuncié. Me voy a dedicar a mis proyectos, voy a trabajar como fotógrafa y diseñadora freelance, y por sobre todo: voy a estar con mi hijo, voy a embarazarme para tener otro, y voy a estar ahí para ellos mientras crecen. Voy a embellecer mi casa,

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Los deseos del Leopoldo

Ayer íbamos en el bus Santiago-Olmué y Leopoldo no tenía ganas de dormir. Dijo que iba a mirar el cielo y a esperar que apareciera una estrella fugaz para pedir 3 deseos. Le pregunté cuáles deseos iba a pedir, y me respondió, en orden:

1- Que el helado nunca se derritiera para poder comerlo con todo el tiempo que quisiera.
2- Tener un mago que le hiciera aparecer juguetes todo el tiempo
3- Que su hermano sea hombre para poder ponerle Brutus Bley.

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Enferma

El otro día pedí hora para 3 doctores. Todos en la misma semana. Del Lunes al Miércoles. 3 doctores. Uno  se apellida Pardo Gutiérrez, y lo elegí porque mi segundo apellido es Pardo y el primero de mi hijo Gutiérrez. Otro se apellida Cabezón Gil, y lo elegí sólo porque pensé que si termina convirtiéndose en mi doctor para siempre, me voy a reír cada vez que diga su nombre, el nombre del doctor Cabezón Gil.

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